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#sexeducation
  • Autor: Mitzio Antonio
  • 20 Enero, 2019

Chiquilles, estaba contento, feliz, dichoso viendo el octavo episodio de sex education cuando, de la nada y sin mi consentimiento, la pantalla se vino a negro en medio de la paja de Otis y NOOO, ¡¿POR QUÉ ME HACES ESTO TÍO NETFLIX?!

Quizá no hay tiempo para una recapitulación o estaríamos comadriando toda la notshe, pero, ¿cuáles fueron sus momentos favoritos de esta primera temporada? Creo que es importante (¡CON SPOILERS, CON SPOILERS!) comentar el aborto de Maeve, su relación con Jackson, la llegada de su hermano droga-delincuentillo y su cuasi expulsión del colegio. Además, no hay que olvidar, que de hecho todavía me tiene como pal pico, su atracción hacia Otis.

En cuanto a este último, pasó de virgen a extra virgen, de terapeuta a acomplejado con su sexualidad, de inadaptado a más confundido. Pero bueno, todes amamos a Otis, a qué sí.

La gran revelación para mí fue que Adam, tan machote y exquisito, con una historia tan cuática y despreciable bajo la opresión de su papá, se revela contra sí mismo y le planta el gran calugazo de la vida a Eric, quien lo recibe con los brazos abiertos, relajándose en la sala de detención para fundir su cuerpos y bueno…, ya saben lo que pasó después, pervertirijillos.

Y cómo olvidar cuando Otis defrauda a su mejor amigo (amo su bromance *___*) justo en su cumpleaños por andar a las rastras de Maeve. Pero, después de ser golpeado por un weon homofóbico y ocultar toditos sus colores en el closét, resurge como el ave fénix. De verdad que me emocioné cuando su padre lo abraza, le da su bendición y le da ánimos para que vaya moviendo la colita con las plumas bien parás. Porque, al final de cuentas, ese es el espíritu de Sex education, ¿no? Porque, dejando de lado los dramas teenagers; redes sociales, peleas entre amigos, amorios y desencuentros familiares, sex education propone el camino del autodescubrimiento, transversal en cada una de las etapas de nuestras vidas. Porque, aún recuerdo cuando Aimee le pide ayuda a Otis porque es la primera vez que alguien le pregunta lo que ella quiere en el acto amatorio. Entonces, el gran y sabio consejo de Otis es que se vaya a su casa y se masturbe. Toda una noche más tarde, como era de esperarse, se pasa hasta un taladro por su papayita.

Ya, ok. Súper geek el sobrenombre, pero bueno, juguemos entonces. Póngale nombre a la vagina como papayita. Ya, sigan ustedes.

Sé que me salí un poco del tema, pero el punto es, que todos los adolescentes de Sex education, incluyendo sus padres y otros adultos, se encuentran en un camino de descubrimiento. Y no solo del placer, sino sobre sus intereses, fortalezas, miedos y desventuras. Y que mejor forma de conocernos a nosotros mismos que a través de las sensaciones y emociones que percibe nuestro cuerpo. Porque, Otis necesitó del beso de Ola (mencanta que se llame Ola) para sentir una reacción incontrolable bajo sus pantalones. Y uno que ya pensaba se le había muerto el pajarillo. Y Adam necesitó de un escupe de Eric para calentarse y plantarle tremendo beso, para después darle lo que es weno.

En fin, yo solo sé que queda más por descubrir en el universo de Sex education, así que, tío netflix, tienes tarea pa’ la casa. Yo solo puedo decirles nuevamente, relajen el hoyo, cabres, saquémonos la ropa y chupémonos las cuerpas.

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